CARTAGENA. Los problemas de conservación del Fuerte de Navidad se remontan a su apertura al público en 2007. Desde entonces, la humedad, las sales y los efectos de algunos tratamientos aplicados durante su rehabilitación han contribuido al deterioro de los ladrillos y morteros, con desprendimientos continuados de partículas e incluso pequeños cascotes, según recoge el proyecto municipal. El Ayuntamiento ha sacado ahora a concurso una intervención en una de sus estancias para tratar de frenar estos daños y comprobar qué soluciones pueden extenderse al resto de las zonas afectadas.
Las obras se centrarán en la casamata número 1, una de las ocho salas abovedadas que albergaban los cañones de la fortificación. El contrato tiene un presupuesto de 87.331,02 euros, IVA incluido, y un plazo de ejecución de tres meses desde la firma del acta de comprobación del replanteo. Las empresas podrán presentar sus ofertas hasta el próximo 6 de noviembre.
El objetivo va más allá de reparar los desperfectos de esta estancia. Los técnicos plantean comenzar por ella para evaluar la eficacia de los tratamientos a corto y medio plazo y obtener datos que permitan abordar posteriormente otras partes del fuerte. La licitación se limita, por tanto, a esta primera intervención.
El proyecto, redactado por el arquitecto municipal Ángel Alcaraz Bernal y la conservadora-restauradora de Cartagena Puerto de Culturas Izaskun Martínez Peris, señala que los problemas ya obligaron a actuar en 2008, apenas un año después de la inauguración del centro de interpretación. Entonces se intentó retirar unos tratamientos que estaban dificultando la transpiración de los materiales cerámicos, aunque no se consiguió eliminarlos por completo.
Según el diagnóstico, los productos utilizados para impermeabilizar y sellar los ladrillos cerraron las vías naturales de salida de la humedad. Esto favoreció que las sales cristalizaran en el interior de los materiales y contribuyeran a su pérdida de cohesión. A estos efectos se suma la exposición del edificio al ambiente marino, el viento y las oscilaciones de humedad.
La inspección también ha identificado deficiencias en la evacuación del agua de lluvia. Las canaletas acumulan tierra, nidos y otros restos que dificultan el desagüe, mientras que su revestimiento de cobre no se ajusta correctamente y carece de sellado en los laterales. Además, se han localizado pequeñas grietas y fisuras en la impermeabilización de las bóvedas.
La actuación combinará trabajos en el interior de la casamata con reparaciones en la parte superior de su bóveda. Dentro de la estancia se retirarán los materiales sueltos, los morteros deteriorados y los restos de resina que recubren los ladrillos. Después se aplicarán tratamientos para extraer las sales y consolidar los materiales, junto con la reparación de las juntas y la recuperación de los revestimientos con morteros de cal.
En la zona superior se limpiarán los conductos de recogida de agua y las gárgolas, se retirarán los residuos acumulados y se impermeabilizarán las canaletas y la cara exterior de la bóveda. Con ello se pretende reducir las filtraciones que alimentan el deterioro de los muros y los ladrillos.
Los trabajos deberán contar con un especialista en conservación y restauración de bienes culturales con al menos tres años de experiencia en obras similares y dedicación a tiempo completo. Todo el proceso quedará documentado mediante informes, fotografías y registros de los tratamientos empleados.
La adjudicación se resolverá mediante un procedimiento abierto en el que el precio supondrá la mitad de la puntuación. El resto se repartirá entre la memoria técnica, las mejoras ofertadas y el uso de un vehículo de bajas emisiones.
La intervención se desarrollará en una fortificación cuya configuración actual responde al plan defensivo de 1860 y que abrió como centro de interpretación en 2007, tras las obras de rehabilitación ejecutadas entre 2006 y 2007.