De la movilidad sostenible a acabar en el agua. Una de las bicicletas eléctricas del nuevo servicio municipal de alquiler de Cartagena ha terminado en el interior de la dársena del Puerto de Cartagena, después de que un individuo fuera grabado mientras la lanzaba al agua.
Las imágenes, difundidas en redes sociales, muestran el momento en el que una persona se acerca al borde de la dársena con una de las bicicletas del servicio y, aparentemente de forma deliberada, la arroja al interior del puerto.
Graban a un individuo lanzando Bicicleta Eléctrica de alquiler al @PuertodeCtg
— Noticias Cartagena (@cartagena_hoy) August 12, 2026
📹RRSS Cartagena pic.twitter.com/dGuK5L1BPF
El vídeo ha llamado especialmente la atención porque el sistema de bicicletas eléctricas lleva poco más de dos meses en funcionamiento. Cartagena estrenó este servicio el pasado 3 de junio, coincidiendo con el Día Mundial de la Bicicleta, con el objetivo de incorporar una nueva alternativa de movilidad sostenible a los desplazamientos por la ciudad.
El despliegue comenzó con 120 bicicletas eléctricas distribuidas por el centro urbano, con previsión de alcanzar las 300 unidades. Posteriormente, el servicio se amplió al litoral con otras 70 bicicletas y 20 puntos de estacionamiento en La Manga y Cabo de Palos.
La imagen de una de ellas terminando en el agua contrasta precisamente con el objetivo con el que se puso en marcha el servicio: facilitar desplazamientos rápidos y sostenibles y reducir la dependencia del vehículo privado.
Bicicletas para conectar Cartagena
El sistema, gestionado por Hoppy Mobility, funciona a través de una aplicación móvil integrada en Cartagena Viva, desde la que los usuarios pueden localizar las bicicletas disponibles, reservarlas y desbloquearlas mediante un código QR.
La red cuenta con 30 puntos de estacionamiento virtual en Cartagena y otros 20 en el litoral durante la temporada estival. Entre los emplazamientos previstos se encuentran puntos estratégicos como el Hospital Santa Lucía, la UPCT, la UCAM, Navantia, la estación de Renfe, el Palacio de Deportes, el estadio Cartagonova y el puerto, además de distintas zonas residenciales y comerciales.
El Ayuntamiento presentó el servicio como una pieza más de su estrategia de movilidad urbana CartaGO!, que incluye también aparcamientos disuasorios, mejoras del transporte público y la ampliación de la red de carriles bici y senderos ciclables.
La alcaldesa, Noelia Arroyo, destacó entonces que las bicicletas debían servir para conectar barrios, centros educativos, instalaciones deportivas, espacios administrativos, comerciales y sanitarios.
Una bicicleta que sale bastante cara
El sistema tiene además unas tarifas diseñadas para facilitar su utilización tanto por residentes como por visitantes. El desbloqueo es gratuito y el precio por minuto oscila entre 0,02 y 0,25 euros, dependiendo del bono contratado.
Las modalidades disponibles incluyen un bono de una hora por 4,95 euros, uno de 24 horas por 9,95 euros, el semanal por 19,95 euros, el mensual por 29,95 euros y el anual por 295 euros.
La aplicación permite además conocer la ubicación de las bicicletas, consultar su nivel de batería y reservar una unidad durante un máximo de 15 minutos.
Ahora, una de ellas ha acabado en el fondo de la dársena. Una estampa bastante menos sostenible que aquella con la que se presentó el servicio el pasado mes de junio.