Operar un submarino como el S-80 exige mucho más que conocer los manuales. La complejidad de sus sistemas obliga a que la formación comience mucho antes de que la dotación embarque por primera vez.
Para ello, el programa del S-80 incorpora un conjunto de simuladores que permiten entrenar prácticamente cualquier situación imaginable, desde las maniobras más rutinarias hasta las emergencias más críticas. El objetivo es claro: que la tripulación llegue al submarino con experiencia acumulada, aunque todavía no haya abandonado el muelle.
El "corazón" del submarino
Uno de los pilares del adiestramiento es el Simulador de Control de Plataforma, donde los alumnos aprenden a manejar todos los sistemas que mantienen operativo el submarino.
En estas instalaciones se reproducen el funcionamiento de la propulsión, la planta eléctrica, los sistemas auxiliares, los lastres o el gobierno del buque. Pero también se entrenan averías que ningún instructor desearía provocar en un submarino real: incendios, inundaciones o fallos de maquinaria.
Todo ocurre en un entorno virtual, donde equivocarse forma parte del aprendizaje y donde un mismo ejercicio puede repetirse tantas veces como sea necesario.
Aprender a combatir sin disparar un solo torpedo
La otra gran pieza del entrenamiento es el SIMTAC, el simulador táctico del S-80. Aquí el escenario cambia completamente. Los alumnos ocupan los puestos de la cámara de mando y operan el submarino exactamente igual que lo harían durante una misión.
Detectan contactos mediante los sonares, clasifican amenazas, toman decisiones tácticas y ejecutan ataques simulados contra otros buques o submarinos. Incluso pueden enfrentarse a situaciones extremas, como la evasión de un torpedo enemigo o una misión con múltiples amenazas simultáneas. El sistema reproduce el comportamiento del sistema de combate del S-80, sustituyendo únicamente los sensores reales por un entorno de simulación.
Entrar en un submarino... sin estar dentro
La evolución más reciente de este modelo de formación tiene nombre propio: NAVANTIS. Se trata de una plataforma desarrollada por Navantia que utiliza gráficos en tres dimensiones y realidad virtual para recrear digitalmente todo el submarino.
Con unas gafas de realidad virtual, los alumnos pueden recorrer la cámara de torpedos, los compartimentos diésel, los cuadros eléctricos o cualquier otro rincón del S-80 mediante avatares. No solo observan los equipos: interactúan con ellos y practican procedimientos de operación y mantenimiento como si estuvieran a bordo.
El sistema complementa a los simuladores ya existentes y amplía las posibilidades de entrenamiento para todos los perfiles de la dotación, desde maquinistas y electricistas hasta operadores del sistema de combate o equipos de Seguridad Interior. El empleo de simuladores tiene una ventaja evidente: evita numerosas jornadas de adiestramiento en la mar.
Cada salida de un submarino implica movilizar a decenas de personas y asumir importantes costes de combustible, mantenimiento y desgaste de equipos. Con los simuladores, buena parte de esa formación se traslada a un aula donde los ejercicios pueden repetirse indefinidamente.
Además, permiten recrear escenarios imposibles de practicar con seguridad en un submarino operativo, como grandes incendios, inundaciones o averías múltiples, sin poner en riesgo a la tripulación ni al propio buque. Otra de las ventajas del sistema es que los simuladores pueden actualizarse conforme evoluciona el programa S-80.
Las nuevas versiones del software, los cambios en los equipos o los procedimientos operativos pueden incorporarse al entorno de entrenamiento para que las dotaciones practiquen con las mismas herramientas que encontrarán a bordo.
El resultado es una formación progresiva, inmersiva y coordinada que busca que, cuando un submarinista cruce por primera vez la escotilla del S-81 Isaac Peral, el S-82 Narciso Monturiol o de cualquiera de los futuros S-80, conozca ya cada compartimento, cada consola y cada procedimiento casi como si hubiera navegado en él durante años.