CARTAGENA. La huelga del metal ya pasa factura más allá de las empresas del sector. Los bloqueos de los accesos, los retrasos en los suministros y las dificultades para atender a los clientes están afectando a otras actividades del Campo de Cartagena, según ha advertido el presidente de la Confederación Comarcal de Organizaciones Empresariales de Cartagena (Coec), Miguel Ángel Jiménez Bosque. La patronal sitúa el impacto económico entre el 8% y el 15%, de acuerdo con las primeras estimaciones trasladadas por los sectores afectados, aunque todavía no dispone de una cuantificación global de las pérdidas en euros.
Jiménez Bosque ha comparecido tras una reunión con representantes de las actividades afectadas para analizar las consecuencias del conflicto. Su principal preocupación se centra en las pequeñas empresas y en las auxiliares, con menos capacidad para soportar una prolongación de los paros. El sector servicios figura también entre los más perjudicados, según ha señalado.
El polígono de Cabezo Beaza es uno de los ejemplos de cómo la huelga está repercutiendo en negocios ajenos al metal. Las dificultades de acceso impiden trabajar al ritmo habitual y alteran la llegada de mercancías. Durante el encuentro, una de las empresas ha comunicado una caída superior al 15% en su facturación diaria, además de los problemas para suministrar a sus clientes.
El riesgo, según el presidente de Coec, va más allá de las operaciones que dejan de realizarse durante estas jornadas. Las empresas también están trasladando una pérdida de clientes que buscan otras opciones cuando no pueden recibir sus pedidos. "Si los clientes no pueden atenderse, buscan alternativas", ha explicado. La patronal no ha calculado cómo crecerían las pérdidas si continúa la huelga, aunque Jiménez Bosque ha advertido de que las cifras empeorarán cuanto más se prolongue.
Coec elaborará un documento con las principales afecciones económicas y lo remitirá al Ayuntamiento de Cartagena, al Gobierno regional y al Gobierno de España. El informe recogerá tanto los perjuicios del metal como los del resto de actividades afectadas. Por ahora, las estimaciones corresponden al Campo de Cartagena, mientras que el impacto en el conjunto de la Región sigue en valoración.
Con ese documento, la organización quiere que las administraciones conozcan el alcance del conflicto y se impliquen en su resolución. Preguntado por qué espera de ellas, Jiménez Bosque ha apuntado tanto a la ayuda económica como a su participación para facilitar una salida. La patronal también establecerá un mecanismo de seguimiento de la situación.
Las consecuencias se están dejando notar, además, en el puerto. Según la información recibida por Coec, se han producido demoras en las cargas y descargas y ha habido barcos que han tenido que desplazarse a otros puertos. Jiménez Bosque ha indicado que, en determinados momentos, la intervención de las fuerzas de seguridad ha permitido sacar mercancías, aunque la operativa no se está desarrollando con normalidad.
En cambio, el presidente de la patronal ha asegurado que, con la información de la que dispone, el suministro de combustible a gasolineras e industrias está garantizado. Sobre la refinería de Escombreras, ha señalado que no le han comunicado una alteración de la producción y que los trabajadores han podido cubrir sus turnos. Esa valoración se refiere a la situación conocida en el momento de la comparecencia.
En el terreno de la negociación, Coec mantiene contacto con la Federación Regional de Empresarios del Metal de Murcia (Fremm) y con las partes implicadas. Jiménez Bosque ha defendido el diálogo y ha expresado su confianza en que la propuesta que Comisiones Obreras tiene previsto someter a su asamblea permita avanzar hacia un acuerdo.
Uno de los principales obstáculos sigue siendo la compensación y absorción salarial. El presidente de Coec ha reconocido que es el punto central del desacuerdo, aunque ha evitado anticipar una cesión de la patronal. "Yo no he dicho que van a ceder", ha precisado ante las preguntas de los periodistas. Sí ha afirmado que dispone de información sobre un acercamiento de las posiciones.
Preguntado por el malestar de los trabajadores y sus condiciones salariales, Jiménez Bosque ha respondido que las partes conocen la situación y están valorando las posibilidades para resolverla, sin entrar en propuestas concretas. Ha defendido tanto el derecho a la huelga como el derecho al trabajo y ha insistido en la necesidad de alcanzar un acuerdo cuanto antes. "Las consecuencias son catastróficas para el sector y para el sector auxiliar", ha advertido.