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Cartagena se moviliza por Sabic: dos mil quinientas personas claman contra el cierre y la pérdida de empleo industrial

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Cartagena volvió a mirar este martes de frente a su industria. Bajo un cielo gris, con frío, viento y algo de lluvia, cerca de dos mil quinientas personas recorrieron el centro de la ciudad en una manifestación multitudinaria para exigir el mantenimiento de los más de 300 empleos que quedan en el aire tras la venta del negocio de Sabic en La Aljorra al grupo alemán Mutares y el anunciado cierre de la planta LX1.

La protesta, cargada de simbolismo, reunió a trabajadores, familiares y ciudadanía en una marcha que partió desde la Plaza de España y concluyó frente a la Asamblea Regional. A lo largo del recorrido, carteles y consignas reflejaban la inquietud de toda una comarca: “Trabajo y dignidad”, “No al cierre”, “Sabic Aramco nos dejan sin trabajo”, “Basta de mentiras, exigimos un futuro real ya”.

En primera línea caminaban los empleados afectados, acompañados por representantes institucionales de prácticamente todos los partidos políticos con presencia en el municipio: PP, MC, PSOE, Vox y Sí Cartagena, además de formaciones con representación regional como Podemos e Izquierda Unida. También se sumaron sindicatos como UGT, CCOO, STR, USO y CSIF, junto al respaldo de comités de empresa de grandes industrias como Navantia o Repsol.

La imagen de unidad política y social fue uno de los aspectos más destacados de la jornada, en una ciudad donde el peso industrial sigue siendo un pilar económico esencial.

“No conmemoramos nada: estamos alertando de una nueva crisis industrial”

El presidente del comité de empresa de Sabic, Pascual Sánchez, subrayó el alcance de la movilización y el motivo profundo de la convocatoria.

Sánchez quiso además desmontar interpretaciones erróneas sobre la fecha: “Hoy también conmemoramos que hace treinta años hubo una grandísima crisis industrial y ahora, con esta venta y el cierre de Lexan I, nos enfrentamos de nuevo a un impacto enorme”.

El representante sindical advirtió de que, más allá de los 300 empleos inmediatos en peligro, la situación podría arrastrar a más de tres mil puestos de trabajo directos e indirectos en el tejido productivo de Cartagena.

Viaje a Holanda y nuevas jornadas de huelga

La protesta llega en plena escalada del conflicto laboral. Este fin de semana están previstas nuevas jornadas de huelga, mientras una delegación del comité viajará a Holanda para reunirse con la dirección europea.

“Esperamos poder negociar, tener claridad de lo que está pasando e intentar evitarlo. Y si no es así, salvaguardar a las personas”, señaló Sánchez.

Reconoció que frenar la venta es “muy complicado”, pero insistió en que se combatirá “de manera legal, institucional y en tribunales si es necesario”. Y si no se logra, la prioridad será garantizar una salida digna.

“Si no podemos salvar el empleo, salvaremos a las personas”, resumió.

Sobre los planes de reindustrialización anunciados por las administraciones, Sánchez fue claro: “Todo plan es positivo, pero para los trabajadores de Sabic llega tarde. Nosotros perdemos el empleo ahora”.

Unidad institucional. "No queremos que la empresa se vaya de rositas"

Entre los manifestantes se encontraba la alcaldesa de Cartagena, Noelia Arroyo, junto a portavoces como Jesús Giménez Gallo (MC), Manuel Torres (PSOE), Gonzalo López Pretel (Vox) o Juan Pedro Torralba (Sí Cartagena).

Arroyo defendió una posición común de toda la Corporación municipal: “Hoy está representado todo el Pleno del Ayuntamiento porque queremos apoyar sin ningún tipo de fisuras, de manera unánime, a los trabajadores y sus familias”.

La regidora insistió en que el objetivo es mantener la actividad industrial y el empleo en el municipio: “No solo hablamos de las familias de Sabic, sino también de las empresas auxiliares. Hay muchas familias que dependen de esta actividad”.

La alcaldesa reclamó que la empresa “no se vaya de rositas” y respaldó medidas como un fondo social y un plan de recolocación.

La manifestación dejó una fotografía inusual: sindicatos, partidos y ciudadanía caminando juntos, conscientes de que lo que está en juego no es solo una planta concreta, sino el futuro industrial de Cartagena.

Para los trabajadores, el mensaje es claro: no se resignan. Y para la ciudad, también: la industria sigue siendo identidad, empleo y motor económico.

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