Es complicado explicar lo dura que tienen la piel los políticos a la hora de debatir ciertos asuntos que les han salpicado directa o indirectamente y lo hacen convirtiéndose en adalides de la legalidad. "El transfuguismo político constituye una de las prácticas más lesivas para la calidad democrática de las instituciones, al suponer una alteración de la voluntad expresada por los ciudadanos en las urnas", explicaba en la defensa de su propuesta o moción el ya exconcejal de Gobierno y portavoz de Vox, Gonzalo López Pretel. Creo que a excepción de aquellos que la practican, casi todos están de acuerdo que es, a todas luces reprobable, que un concejal que ha obtenido su acta a través de una formación política, se marche de su partido, no entregue su acta y, aquí está el quid de la cuestión, la use para confabular con otros de la misma Corporación y en contra de los suyos.
Tenemos algunos casos palpables en Cartagena, de concejales que estaban en Vox -Diego Salinas y Beatriz Sánchez-, que han salido de su partido, han negociado con otras formaciones para desalojar a los suyos del poder -aunque finalmente se hayan retractado-, y de los que, probablemente, todo el mundo pensaba cuando se debatía la moción. Pero también ha habido casos en legislaturas pasadas que podrían adaptarse a situaciones similares. La imagen del pleno dejaba una ironía difícil de ignorar. Ni Diego Salinas, exconcejal de Vox convertido ahora en edil no adscrito tras abandonar el partido y negociar posteriormente una moción de censura contra Noelia Arroyo, ni Beatriz Sánchez del Álamo, actual concejala de Turismo y firmante también de aquella operación contra su propio Gobierno, acudieron a la sesión y se desconoce el motivo.
El caso es que López Pretel explicó que todo el mundo es capaz de apoyar un pacto "pero la doble moral es lo que me molesta. Se vota que sí, pero hay formaciones que se han salido del pacto. La mejor forma de acabar con el menudeo y los robos es no participar", añadía el edil.
"El señor Giménez Gallo lleva dos legislaturas llamando tránsfuga a cualquier que no piensa como él incluso a sus excompañeros", indicaba por su parte Nacho Jáudenes, portavoz del Partido Popular, "pero cuando se le brinda la oportunidad de ser alcalde, la cambia y la llama 'exploración de votos'", añadía para aclarar que "un tránsfuga es quien se cambia de bando por traicionar las ideas de sus votantes, pero aquel que abandona o es expulsado es un concejal no adscrito. La legislatura pasada el PSOE echó a todos sus concejales y los llamó luego tránsfugas y en esta legislatura MC le está haciendo imposible a la señora Ruiz. Desde el Partido Popular creemos que no es el camino que Cartagena necesita seriedad, rigor y menos espectáculo por parte de la oposición".
María Dolores Ruiz quiso dejar claro durante su intervención que ella “siempre” se ha considerado concejal no adscrita y rechazó tajantemente que pueda calificársela como tránsfuga. La edil recordó además un antiguo discurso de Jesús Giménez Gallo en el Pleno, al que comparó irónicamente con “Pericles hablando de las murallas de Atenas”, en el que, según afirmó, se la señaló públicamente y se aseguró que MC nunca apoyaría ni debatiría una moción presentada por ella.
La concejal aseguró que desde entonces ha vivido “el ridículo más profundo” dentro de Movimiento Ciudadano, defendiendo que todas las iniciativas que lleva al Pleno están centradas exclusivamente en Cartagena y en la defensa del patrimonio del municipio.
Ruiz también hizo referencia al expediente disciplinario que afrontó dentro de su partido y cargó duramente contra algunos compañeros por las acusaciones vertidas en ese procedimiento. Según explicó, en dicho expediente se llegó a afirmar que no cumplía con sus obligaciones como concejal durante el periodo en el que atravesaba la enfermedad y posterior fallecimiento de su hermana por cáncer el pasado verano. “Hay que tener poca vergüenza para poner eso”, reprochó.
Además, criticó otros testimonios incluidos en el expediente en los que algunos compañeros señalaban que “creían” haberse sentido faltados al respeto por ella. “O te he faltado al respeto o no te he faltado, pero decir ‘creo’ me parece ridículo”, ironizó.
La edil aprovechó también el debate para poner sobre la mesa la situación política de Beatriz Sánchez del Álamo tras su ruptura con VOX y su continuidad dentro del Gobierno municipal. Ruiz citó el artículo 73.3 de la Ley de Bases de Régimen Local, que establece que los derechos económicos y políticos de un concejal no adscrito no pueden ser superiores a los que tendría en su grupo de procedencia.
A partir de ahí, sostuvo que si tanto Beatriz Sánchez del Álamo como Diego Salinas han sido expulsados de VOX, la actual concejala de Turismo no debería seguir formando parte del Ejecutivo local. “O eres no adscrita y cobras mil euros, o sigues en VOX y mantienes la disciplina de VOX”, resumió.
Finalmente, María Dolores Ruiz animó a los grupos que consideran irregular esta situación a acudir a los tribunales y cuestionó que una concejal considerada no adscrita pueda incorporarse al Gobierno municipal “con todos los privilegios políticos y económicos”, mientras otros ediles expulsados de su grupo quedan limitados al régimen económico de los no adscritos.
El PSOE acusa al PP de jugar con las cartas marcadas y MC añade que Arroyo se sirve de los votos de los tránsfugas para seguir en el Gobierno
"Nosotros lo susbribimnos al 100%, pero el problema es cuando desde el PP juegan con las cartas marcadas. En esta Región ustedes compraron a tránsfugas cuando en la legislatura pasada pasó lo que pasó. Desde este partido animamos a que Vox se sume a este pacto y no juguemos con las cartas marcadas y hagamos de la democracia un bien y no un bien siempre para los mismos", decía Manolo Torres, portavoz del PSOE.
El portavoz de MC Cartagena, Jesús Giménez Gallo, convirtió el debate sobre el transfuguismo en un ataque político contra el PP, VOX y el propio Gobierno de Noelia Arroyo, al que acusó de actuar con “hipocresía” y de utilizar el pacto antitransfuguismo únicamente cuando le conviene para mantenerse en el poder.
Giménez cuestionó desde el inicio la coherencia de la moción presentada por Vox para defender el pacto antitransfuguismo. “Traer una moción al Pleno pidiendo que se cumpla un pacto al que su partido no se adhiere es raro, raro”, ironizó. El líder cartagenerista fue todavía más allá al recordar que Vox ha compartido Gobierno durante días con concejales a los que ahora considera tránsfugas “según su propia definición”.
El portavoz de MC también dirigió buena parte de sus críticas al Partido Popular y a la alcaldesa Noelia Arroyo, recordando que el presidente regional Fernando López Miras abandonó en su día el pacto antitransfuguismo. “Que el Gobierno local vote a favor de esta moción mientras recoge tránsfugas y se sirve de sus votos es una absoluta contradicción”, reprochó.
Durante su intervención, Giménez dibujó la actual situación política del Ayuntamiento como un Ejecutivo cada vez más debilitado y aislado. “Hace un mes tenían 14 concejales, luego 13 y ahora ya van por 11”, señaló, subrayando que actualmente hay 16 ediles fuera del Gobierno municipal.
El portavoz de MC denunció además que desde el PP se intente desacreditar cualquier posible acuerdo entre los grupos de la oposición únicamente porque pueda poner en riesgo la continuidad del Ejecutivo de Arroyo. “Si es para desalojar al PP, no se pueden usar los votos de nadie. Pero si es para mantener al PP, entonces sí vale todo”, resumió.
Giménez defendió que los grupos de la oposición tienen legitimidad para dialogar, pactar o incluso impulsar acuerdos presupuestarios sin ser señalados políticamente por ello. “Parece que los otros 16 concejales no podemos hablar entre nosotros porque al PP no le gusta”, criticó.
El líder de MC también cargó contra la lectura “nacional” que, a su juicio, se está haciendo de la crisis política cartagenera. Aseguró que las decisiones sobre la estabilidad del Gobierno municipal “se negocian fuera de las murallas de Cartagena” y acusó al PP de actuar siguiendo directrices de San Esteban para mantener a Noelia Arroyo al frente del Ayuntamiento “cueste lo que cueste”.
Incluso hizo referencia al comunicado difundido el día anterior en el que, según explicó, se justificaba la necesidad de mantener un Gobierno de once concejales apelando a motivos personales contra Gonzalo López Pretel. “Que sepan los cartageneros que Cartagena es lo de menos para muchos de los que están ahí sentados”, lanzó.