La alcaldesa de Cartagena ha reordenado la estructura del Gobierno municipal tras la salida de Vox de Diego Salinas, incorporando a Beatriz Sánchez del Álamo a la Junta de Gobierno Local y otorgándole nuevas responsabilidades dentro del Ejecutivo.
Según el decreto firmado este 16 de marzo, el Ayuntamiento crea una nueva área de Gobierno centrada en Nuevas Tecnologías, Administración Electrónica y Transparencia, que pasa a dirigir Sánchez del Álamo. De esta manera, Sánchez del Álamo pasará de cobrar cerca de 48.101 euros -con una dedicación parcial del 90%- a 60.600 gracias a sus nuevas atribuciones
Este movimiento no es solo nominal. En la práctica, la edil asume una jefatura de área, una figura clave dentro del organigrama municipal, ya que todos los miembros de la Junta de Gobierno Local -de la que sale, por tanto Diego Salinas- ejercen también como responsables de área. Es decir, su incorporación al núcleo duro del Ejecutivo implica automáticamente la gestión directa de competencias, aunque con un carácter marcadamente instrumental dentro del reparto de poder.
La reorganización responde a los cambios internos en Vox y busca, según el propio decreto, garantizar la estabilidad del pacto de gobernabilidad firmado al inicio de la legislatura entre el Partido Popular y la formación de Santiago Abascal.
En este nuevo esquema, Sánchez del Álamo pasa a dirigir políticas vinculadas a la implantación de la administración electrónica, la protección de datos, el acceso a la información pública y el refuerzo de la transparencia municipal. Además, mantiene la delegación de Turismo.
Además, el área incorpora una delegación específica, gestionada por el también concejal de Vox Diego Lorente, encargada de desarrollar estas competencias en el día a día administrativo.
La decisión de Arroyo permite cubrir el vacío dejado por Salinas -hasta ahora una de las piezas clave del Gobierno- sin alterar el equilibrio interno del Ejecutivo, manteniendo a Vox dentro de la estructura de poder municipal pese a la crisis abierta en el grupo.
El decreto establece también que Sánchez del Álamo ejercerá sus funciones en régimen de dedicación parcial del 90% y detalla el sistema de suplencias dentro del equipo de Gobierno.
Con esta maniobra, el Gobierno local busca cerrar filas y asegurar la continuidad de la legislatura, en un contexto político marcado por la incertidumbre y los movimientos estratégicos dentro y fuera del pleno municipal.