MURCIA. La tranquilidad con la que los regantes arrancan el nuevo año hidrológico arrastra también una gran preocupación. Los cultivos han podido cubrir toda la demanda y las reservas se encuentran por encima de la media de los últimos cinco años. El agua almacenada de la cuenca del Tajo se sitúa al 55% mientras que la del Segura supera el 50%, según el último balance del Ministerio. Sin embargo, en el horizonte asoma el temido recorte del Trasvase del Tajo-Segura, con la previsible entrada en vigor de la subida de los caudales ecológicos, prevista para el 1 de enero de 2027. "Un trasvase estructuralmente menor significa menos superficie, menos empleo y menos actividad en toda la comarca", advierte el presidente de la Comunidad de Regantes del Campo de Cartagena, Manuel Martínez Madrid, a preguntas de Murcia Plaza.
Martínez explica que si la meteorología acompaña, "será un año sin restricciones". Pero eso no es suficiente: necesitan "certidumbre". Es decir, "que se mantengan las reglas de explotación del Trasvase y que se resuelvan las concesiones de agua desalada que llevamos años tramitando". Pese a la preocupación, se muestra esperanzado: "Confiamos en que prevalezcan el sentido común y los criterios técnicos a la hora de definir las nuevas reglas de explotación".
-Este jueves, 1 de octubre, comienza un nuevo año hidrológico, ¿cuál es el estado de ánimo de los regantes del Campo de Cartagena?
-Tranquilo en lo inmediato, porque afortunadamente este año se ha podido cubrir la demanda de todos los cultivos. Pero muy preocupado en el medio plazo, porque el 1 de enero de 2027 entra en vigor el último escalón de los caudales ecológicos del Tajo, y esa es la fecha que todos los regantes tenemos en la cabeza. Supondrá, tal como venimos advirtiendo desde hace años, una reducción muy importante de los volúmenes trasvasables, sin que a día de hoy se hayan puesto en marcha actuaciones suficientes para compensar sus efectos sobre el regadío.
-¿Qué esperan para este nuevo año?
-Empezamos con reservas, Entrepeñas y Buendía están muy por encima de la media de los últimos cinco años. Si la climatología acompaña, será un año sin restricciones. Lo que esperamos, sobre todo, es certidumbre: que se mantengan las reglas de explotación del Trasvase y que se resuelvan las concesiones de agua desalada que llevamos años tramitando.
Un trasvase estructuralmente menor significa menos superficie, menos empleo y menos actividad en toda la comarca"
-¿Qué balance hacen del año que termina?
-Muy positivo. Gracias al Trasvase Tajo-Segura hemos dispuesto de recursos hídricos suficientes para atender las necesidades de todos los cultivos. Y ha sido, además, un año de proyectos culminados: hemos inaugurado en la balsa de Cola la planta fotovoltaica flotante para regadío más grande de España, hemos finalizado la renaturalización de nuestras balsas de riego con la Fundación Biodiversidad, que ya se han convertido en refugios de biodiversidad en el entorno del Mar Menor, y hemos completado las actuaciones de digitalización del regadío financiadas por el PERTE.
-¿Tienen alguna esperanza de que se frene el temido recorte del Trasvase Tajo-Segura con las nuevas reglas de explotación?
-Sí, porque creemos que los datos técnicos, económicos y sociales justifican reconsiderar esa reducción. El propio Plan Hidrológico del Segura reconoce que la reducción del Trasvase supone un coste desproporcionado, y un estudio de PwC cifra en 3.912 millones de euros la aportación al PIB de la zona del Trasvase y en más de 100.000 los empleos que sostiene. Por ello confiamos en que prevalezcan el sentido común y los criterios técnicos a la hora de definir las nuevas reglas de explotación.
-¿Cuánto tiempo puede aguantar el Campo de Cartagena con un trasvase significativamente menor al actual?
-Los regantes han demostrado una gran resiliencia. Lo que no aguanta es el modelo: más del 67% de nuestros recursos proceden del Trasvase, y sin esa agua de calidad el resto de recursos no puede aplicarse a los cultivos. Un trasvase estructuralmente menor significa menos superficie, menos empleo y menos actividad en toda la comarca.

- Manuel Martínez. -
- Foto: CPM IMAGEN
-¿Qué cultivos serían los primeros afectados por una reducción de los recursos disponibles?
-Los primeros afectados serían los cultivos hortícolas (lechuga, brócoli, alcachofa, melón, etc), que el agricultor programa cada campaña en función del agua disponible y que son, además, los que más empleo generan por hectárea. Los cítricos y el resto de cultivos leñosos requieren un riego que no puede interrumpirse sin perder la plantación, por lo que, ante una situación de escasez, el regante reduce la superficie de hortícolas para preservar el arbolado. Es lo que hemos comprobado en los periodos de sequía que ha atravesado esta comarca. Lo que no podemos aceptar es que decisiones políticas terminen convirtiendo una situación de escasez coyuntural en una limitación estructural para el Campo de Cartagena, penalizando a una agricultura altamente productiva, sostenible, eficiente y generadora de empleo.
-¿Cuánta agua necesita realmente la Comunidad de Regantes del Campo de Cartagena para atender sus necesidades y cuánta tiene garantizada actualmente?
-Nuestra dotación principal es la del Trasvase Tajo-Segura, 122 hm³ anuales, a la que se suman otros recursos complementarios. Sin embargo, en la media histórica, hemos recibido aproximadamente la mitad de esa dotación. Si no se recortara el Trasvase y se respetara nuestra dotación, complementada con el agua desalada de Torrevieja y Escombreras y con las aguas reutilizadas de las siete depuradoras del Campo de Cartagena, podríamos garantizar a nuestros agricultores el agua de calidad y a un precio asequible que necesitan para atender sus cultivos. Esa es la clave, el Trasvase aporta la calidad y el precio que hacen viable el resto de recursos.
Las personas y la tecnología son la fortaleza de los regantes del Campo de Cartagena: llevan décadas modernizándose"
-Una de las alternativas que plantea el Gobierno es recurrir más a la desalación. ¿Cuánta agua desalada necesita realmente el Campo de Cartagena para compensar una reducción del trasvase?
Según el CEDEX, en el escenario más probable pasaríamos de 61,6 a 31,96 hm³ de Trasvase, así que harían falta unos 30 hm³ más de agua desalada al año, y bastantes más en los niveles peores. Pero no es solo cuestión de volumen. El agua desalada cuesta entre 0,45 (subvencionada) y más de 1 euro el metro cúbico, además de otros problemas agronómicos. Por ello consideramos la desalación como un recurso complementario, pero no sustitutivo de Trasvase Tajo-Segura.
-¿Cuál es la fortaleza de los regantes del Campo de Cartagena?
-Las personas y la tecnología. Más de 9.300 comuneros que llevan décadas modernizándose y que han hecho de esta comarca un referente internacional casi el 100% de riego localizado, miles de sondas de humedad, telecontrol, teledetección, etc. Prueba de ello es que la FAO recogió en 2025 el modelo del Campo de Cartagena como una referencia en agricultura de precisión.
-El Campo de Cartagena es uno de los regadíos más modernizados de España. ¿Queda todavía margen para ahorrar agua?
-Siempre. Por ello colaboramos con las universidades y los centros de investigación. Un ejemplo es el proyecto europeo LIFE TRIPLET, liderado por la UPCT que con nuestra participación, ha demostrado que la digitalización de la fertirrigación ahorra hasta un 15% de agua y un 12% de fertilizantes partiendo de un regadío ya muy tecnificado. Ahora está incorporando la inteligencia artificial a los datos de las sondas y de los satélites para afinar semana a semana las recomendaciones de riego. Ahorrar agua supone además un ahorro de fertilizantes y energía, con el beneficio medioambiental que ello supone.
-¿Qué tendría que ocurrir para que usted pudiera decir que el Campo de Cartagena tiene garantizado su futuro hídrico?
-Tres cosas. Que se preserve el Trasvase Tajo-Segura con unas reglas de explotación estables y sin recortes injustificados. Que se resuelvan las concesiones de agua desalada a un precio asequible y se ejecuten de una vez las actuaciones pendientes en el Campo de Cartagena: la ampliación de la Desalobradora del Mojón, el salmueroducto y la batería de pozos perimetrales, que además son clave para el Mar Menor. Y un verdadero Pacto Nacional del Agua, con un Plan Hidrológico Nacional actualizado, que trate el agua como una cuestión de Estado, al margen de ideologías y disputas territoriales. Con eso, el Campo de Cartagena seguirá siendo la despensa de Europa.