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entrevista (ii) al consejero de empleo, investigación y universidades

Miguel Motas: "El 'pin parental' no es tan grave ni tan radical; se está sacando de madre" 

27/01/2020 - 

MURCIA. Miguel Motas entró al Gobierno regional como consejero independiente, pero en diciembre se afilió a Ciudadanos. "Me pidieron un compromiso por la época en la que estamos y lo asumí", asevera. "Mis ideas cuadran con Ciudadanos", dice, aunque recalca que no quiere ser un político al uso: "En el momento que haga algo que no estoy de acuerdo, lo dejo y me voy a mi laboratorio".

El consejero de Empleo participó en la negociación con los Presupuestos con el PP, su socio de Gobierno, y con Vox, su aliado parlamentario. En plena tormenta mediática por el 'pin parental', cuya implantación ha soliviantado a la comunidad educativa, Motas cree que "no es tan grave" y sostiene que "se ha sacado de madre". En su opinión, es una medida que "se debe hablar y se debe negociar, pero no es tan radical como lo están viendo".

- ¿Se siente cómodo con el Gobierno de coalición, casi tricolor si contamos a Vox como socio?

- Estoy teniendo la confianza y la independencia de gestionar. Yo no soy un político al uso. Mi primera motivación es ayudar a la gente y mejorar la imagen que se tiene de los políticos. Como mi compañera Beatriz (Ballesteros, la consejera de Transparencia), que se mete en política para aportar todo lo que tiene. Me siento cómodo y respetado. Respetan mi independencia, aunque evidentemente hay un partido detrás, cuyas ideas cuadran con las mías porque si no, yo no estaría. Me considero un privilegiado porque nadie me dicta unas determinadas premisas. El equipo que tengo es el mejor, así lo considero. He podido elegir a mucha gente y la que se me ha sugerido es gente muy competente.

- ¿Qué tal es la relación con el resto de consejeros?

- Excelente. Somos gente con una edad parecida. Al principio, todo es nuevo y te preguntas: 'Este quién es'. Pero en dos semanas teníamos una relación de amistad. Colaboramos, nos ayudamos, no nos pisamos competencias y trabajamos en común. Estoy muy contento, y no sólo con mis compañeros de Ciudadanos, sino también con los consejeros del PP.

- ¿Hay muchas discrepancias entre los consejeros de Ciudadanos?

- Hay discrepancias como en todo partido y ha habido alguna declaración contradictoria, pero nuestro trabajo sigue una línea. Ciudadanos, a nivel nacional, ha tenido la situación que ha tenido y está en un proceso de renacimiento. En marzo hay una fecha clave y estamos muy ilusionados. Hay gente nueva y hay ilusión. El batacazo electoral dejó la ilusión un poco bajo mínimos.

- ¿Sigue siendo un consejero independiente o se ha afiliado al partido?

- Entré como independiente, pero hace un mes me afilié. Me pidieron un compromiso en la época en la que estábamos y lo asumí. 

- ¿Y se siente cómodo con todas las decisiones que está tomando Ciudadanos?

- Sí, últimamente sí.

- ¿Incluso con el ‘pin parental'? Usted procede del ámbito universitario y sabe de la importancia de la autonomía de los centros educativos. 

- Todo depende de cómo se enfoque. Para empezar, nosotros no utilizamos nunca la palabra ‘pin parental’. Eso es un invento de un partido que yo respeto. Pero lleva ya tiempo, desde agosto, por una decisión de la consejería de Educación.

- A raíz del pacto de investidura con Vox.

- Esa medida la toma la consejera del ramo, que es la que tiene las competencias. Y yo lo respeto. A mí me gustaría que hicieran lo mismo conmigo. Dicho esto, creo que se está sacando de madre: se está utilizando para poner el foco en la Región de Murcia, y hay otras muchas cosas: la infrafinanciación, el trasvase, las decisiones del Gobierno central y la CHS… (El 'pin') es algo que se debe hablar y se debe negociar, pero no es tan radical. Yo no lo veo así. Hasta donde yo sé, se tiene plena confianza en la planificación que haga el centro y los profesores tienen libertad para realizar sus funciones. Pero hay una serie de actividades con gente de fuera, y lo que se está haciendo es informar a los padres. Igual que cuando el niño hace una excursión.

- Pero aquí nos referimos a actividades curriculares del centro, no extraescolares.

- Son del centro, pero la dan gente ajena al centro. Todos sabemos que ha habido determinadas situaciones de padres que se han encontrado molestos con un ligero adoctrinamiento. Que está claro que no es la generalidad. Así, respetando la independencia y la libertad de los profesores, no veo un problema en que al padre, ante una charla extracurricular de gente ajena al centro, se le pregunte si lo ve adecuado o no. Se está mejorando el sistema. Si dieran una charla sobre la tauromaquia, ¿lo veríamos bien o mal?

- La comunidad educativa está en contra…

- No creo que esté en contra. Parte sí lo está, otra no. Ese es el problema: cuando la política, en vez de solucionar los problemas de la gente, crea problemas que no existían. Tengo compañeros que son profesores de Secundaria y dicen que no les importa que decidan si quieren hacer la excursión o si quieren que les den una charla sobre tauromaquia. No hay que hacer un drama de que se le pregunte al padre si quiere que dé esa charla.

- ¿Le preocupa tener a Vox como socio de Gobierno?

- No, a mí no. Igual que no me preocupa Podemos. Si calificamos a Vox como extrema derecha, Podemos es extrema izquierda. Los extremos no me gustan. Por eso me dejo guiar por Ciudadanos. Tan malo o bueno puede ser Vox como lo es Podemos. He participado en todas las reuniones de negociación con Vox para explicarles que hay cosas que no se pueden hacer. Pero hay otras en las que coincidimos. Por ejemplo, el raciocinio en las ayudas para los sindicatos; es bueno que se sepa en qué se emplea ese dinero. El resto de puntos son cosas buenas, como la carretera de Benizar. Y ha habido cosas que Vox pedía en la negociación que incumbían a mi Consejería y yo me he negado rotundo.

- ¿Cómo cuáles?

- Ellos querían quitar ayudas a la economía social. Les dije que somos punteros a nivel nacional en ese ámbito y que la economía social está detrás del empleo de calidad. Se lo expliqué y no volvieron a nombrarla. Esto es una democracia. Vox, como Podemos, tiene derecho a existir como partido y tiene derecho a tener sus ideas, con las que podemos comulgar o no. Además, es bueno que haya una figura inquisidora, que te esté vigilando en este Gobierno de coalición. Todo lo que se firma está acordado por tres partes, por lo que es raro que haya algo desorbitado. El PP ha estado muchos años sin necesidad de negociar y hay cosas que tiene que rectificar por el papel de Ciudadanos, y ya la guinda la pone Vox. Somos tres partidos distintos que tienen que coordinarse y al final hemos hecho un ejercicio democrático precioso para conseguir los Presupuestos. 

- ¿Vox condiciona las cuentas?

- Es injusto que después de tantas horas de negociación esto (el ‘pin parental') esté eclipsando el gran esfuerzo que hay detrás. Son muchos puntos que ayudan a la gente, y algunos vienen de Vox, como quitar incentivos fiscales al juego. Sin tener ninguna afinidad con Vox, hay cosas que hacen bien. Igual que Podemos hace cosas buenas como la lucha social, aunque tenga otras que estaremos menos de acuerdo. Con la situación que tenemos en Cataluña y con el nombramiento de la anterior ministra como fiscal, ¿en serio esto es tan grave que a mí, como padre, me pregunten si a mi hijo le van a dar charla sobre medio ambiente en la Antártida?

- ¿Teme que el 'pin parental' le pase factura en unas elecciones?

- La clave política la pierdo. Yo sólo doy mi opinión. No es una competencia que dependa de mí. Estoy sorprendido, porque yo estuve en la negociación y no pensé que pasaría este revuelo. Mi interpretación es que se ha manipulado para poner el foco en la Región. Y creo que está sobredimensionado. No es justo. Llevo 25 años dando docencia y si fuese algo que socavara el derecho del docente, sería el primero en decir que no lo entiendo. Me opondría. Sí soy partidario de hablarlo, de convocar una mesa sectorial y ver cómo se puede mejorar. No le veo el problema a que el padre esté informado de charlas de terceras personas.

- El otro gran asunto que ha abordado el Gobierno es el Mar Menor. El Ejecutivo aprueba el decreto, pero después su partido cambia de criterio y decide llevar la contra al PP para convertirlo en proyecto de ley. 

- Ciudadanos ha sido señalado por haber sido llave de Gobierno. Hay otros partidos que están rabiosos con Ciudadanos y a veces las críticas son injustas. Nos dicen 'la veleta' por aprobarlo y luego decidir que sea proyecto de ley. Son cosas compatibles: teníamos un compromiso y había que sacar algo. Y el Mar Menor ya está protegido, el decreto ya está activo; lo cual no quita que se haga proyecto de ley para que se mejore y para que los partidos y los sectores implicados, científicos y ecologistas, den su opinión. Hay un sector indignado con los 500 metros; bueno, pues vamos a oírles.

- La mayoría lo aplaudió, pero el PP, su socio, le ha criticado.

- Pero cuando los resultados sean positivos, probablemente el PP asuma como suyo el éxito. Muchas veces somos injustamente criticados.

- Pero esas críticas también proceden de sus propios socios.

- Socios e incluso por la oposición. El PSOE está muy rabioso con Ciudadanos porque formó Gobierno con el PP, lo cual entiendo, pero hay que asumir la responsabilidad de los votos que representamos. Yo echo de menos una oposición más constructiva, en vez de estar continuamente dilapidando. Hemos coincidido con el PSOE en que hay que mejorar el decreto, pero si no lo aprobamos en Consejo del Gobierno, el Mar Menor estaría peor.

- ¿Se enrareció su relación con los consejeros del PP a raíz de la decisión de Ciudadanos de tramitar el decreto como proyecto de ley?

- No. He de confesar que tuve un poco de miedo. Porque somos compañeros y hemos pasado momentos durísimos. Parecía que teníamos la maldición bíblica de las siete plagas: las Danas, el fallecimiento del piloto, encalló el barco… Fue una tras otra. En los primeros meses, no había una semana en la que no hubiera una crisis. Tras lo que pasó con el director general de Emergencias, era un escenario tan hostil que no salía de mi casa. Pensaba que si me voy a cenar con mi mujer y me hacen una foto, me sacan: ‘El consejero está cenando mientras la gente se está ahogando’. Yo era nuevo. Y paralicé mi vida social durante cuatro meses porque estaba asustado. No conocía al director general, pero me consta que trabajó muchas horas seguidas y me pongo en su papel. Entiendo que no era el momento, pero somos personas. Para mí fue una llamada de atención muy gorda. Anulé cualquier evento y fue duro porque tuve que cambiar mi vida, y la de mi familia.

- ¿Sintió miedo de la reacción de sus compañeros en el Consejo de Gobierno?

- Han trabajado muy duro por ese decreto. Tenía esa inquietud y espero que no haya sentado mal. Es una línea que ha seguido mi partido, y que yo comparto, pero cuando me siento con ellos me duele que piensen que les pueda haber traicionado. Pero la afinidad es absoluta. Tenemos una relación especial porque todos hemos pasado por cosas muy duras. A mí me da tranquilidad que no tengo nada que esconder. Hago lo mejor que puedo y con la mejor de las voluntades. He paralizado mi vida familiar y mi carrera científica porque es una oportunidad para ayudar a la gente. Pero en el momento que haga algo con lo que no estoy de acuerdo, lo dejo y me voy a mi laboratorio.

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