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La DANA que nos hizo estremecer: un año después de la devastación

12/09/2020 - 

CARTAGENA. Las advertencias y los avisos de los días previos no hacían presagiar lo que estaba a punto de ocurrir en la Región entre el jueves y el viernes de hace ahora un año. La fatídica y ya difícilmente de olvidar 'DANA de septiembre', ha pasado a la historia reciente como una de las borrascas más devastadoras y catastróficas de la Región de Murcia.

Nada ni nadie estaba preparado para lo que estaba a punto de caernos encima de nuestras cabezas, de nuestras casas, comercios, industrias, vehículos, carreteras, ríos, ramblas y, por su puesto, del Mar Menor.

Cartagena, especialmente en Los Nietos y Los Urrutias, Los Alcázares, Murcia capital y San Javier se convertían, principalmente, en un dantesco escenario -así lo atestiguan las imágenes que acompañan esta información de Archena, Molina, Los Alcázares, Murcia y Los Nietos- de calles anegadas, ríos desbordados, viviendas desocupadas, vecinos, a la carrera, atemorizados; pasados y presentes frustrados por la inmensidad de agua caída.

Las mediciones en la DANA fueron asombrosas: de 334,8 litros por metro cuadrado caídos en La Manga; 294,6 en Los Valientes (Molina); 264 en Torre Pacheco; 241,9 en Cieza, y 239,4 en Alcantarilla, etc, etc...

El delegado de la Aemet en Murcia comentó hace un año que si se comparan todas las riadas de los últimos 50 años puede observarse que en ninguna hay una franja tan extensa de territorio en la que haya caído entre 200 y 300 litros por metro cuadrado como lo que pasó hace justo un año. En el pasado hubo fenómenos aislados como lo ocurrido en 1989 en Cieza; en 2016 en Los Alcázares; en octubre de 1982 al norte de la Región o en 1987 en San Javier.

Por su parte, en la de diciembre de 2016 fueron 142 litros; en 2012, 91 litros; en 2000, 112 litros; en las dos de 1989, de 30 y 126 litros, o en la riada de San Wenceslao de 2012 que afectó al Guadalentín con fallecidos en Puerto Lumbreras.

Las imágenes de los desbordamientos de ramblas y la llegada de su fuerza a las viviendas o las ciudades embarradas, curiosos contemplando junto a los puentes sus espectaculares crecidas -recuerden la cantidad de personas esperando el acontecimiento en Murcia- o los serviios de emergencias sacando a la gente de sus casas, no dejaban de estremecer, a pesar de los repetitivos vídeos e imágenes que recorrían las redes sociales durante esos pocos días de infierno. 

Los Alcázares y Cartagena se convertían en la ‘Zona Cero’ de la catástrofe: cerca de 15.000 siniestros se contabilizaron con derecho a indemnización del Consorcio de Compensación de Seguros en los primeros instantes, con un coste previsto de 82 millones de euros. De esos siniestros, 10.000 de ellos de viviendas, comercios, industrias y obras civiles y 3.800, a automóviles arrastrados o inundados.


Daños millonarios: desolación en el campo y en los pueblos

Se mirase por donde se mirase, cualquier estimación o dato a posteriori resultaba demoledor. 590.774.720 euros. Esta es la cifra global que recogía el informe recopilado por el Comisionado Especial para la reparación de los daños ocasionados por el temporal entre desperfectos en infraestructuras de las administraciones estatal, autonómica y local, así como las pérdidas en instalaciones privadas y en agricultura, ganadería y piscifactoría.

De los casi 600 millones en daños, un total de 273.731.000 fueron por deterioros en bienes de carácter privado; 144.776.000 euros por desperfectos en instalaciones municipales; 101.760.000 euros a las pérdidas en la producción agrícola; 60.000 euros es la estimación de perjuicios en las infraestructuras estatales que calculó la Comunidad; y 46.510.000 euros en las edificaciones de titularidad autonómica.

La valoración en las pérdidas en la agricultura superaba los 101 millones ­-113.384 hectáreas cultivadas padecieron algún tipo de daño, arrastres de tierras, cárcavas, roturas de caminos, vallas, naves e invernaderos- y los daños en todo tipo de instalaciones agrícolas alcanzaban los 125.917.000 euros, entre las que se incluían tanto las pérdidas en la producción de 101 millones, como los desperfectos en caminos rurales e instalaciones de titularidad municipal (18.497.000 euros) y las infraestructuras de medio natural y depuración autonómicas 5.6 millones).

Voluntarios para limpiar las zonas inundadas, especialmente Los Alcázares

Pero detrás de los números lo que existían era la dura realidad de las empresas, las familias, las poblaciones que se encontraban con una auténtica pesadilla como presente y un futuro apocalíptico. Los Alcázares se convertía un auténtico campo de batalla: muchas familias tuvieron que abandonar sus casas a riesgo de morir ahogados o arrastrados por el agua y lo perdieron todo.

Se desató entonces entre diferentes colectivos, públicos y privados, iniciativas para ayudar a los afectados: cientos de voluntarios, escoba y recogedor en mano, para limpiar y repartir alimentos; recogida de enseres domésticos para quienes lo han perdido todo; apertura de cuentas corrientes para recaudar fondos. La solidaridad hizo acto de presencia en medio del dolor y la pérdida.

Ahora, un año después, y tras otro episodio de DANA a comienzos de este 2020, los ciudadanos siguen estremeciéndose ante la amenaza de temporal. Nadie parece sentirse seguro ya después de lo vivido porque ante un fenómeno atmosférico de esta dimensión, poco se puede hacer más.

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