Este sitio web hace uso de cookies con la finalidad de recopilar datos estadísticos anónimos de uso de la web, así como la mejora del funcionamiento y personalización de la experiencia de navegación del usuario. Política de Cookies Aceptar

La crisis del coronavirus replantea un modelo de vivienda más habitable

10/05/2020 - 

ALICANTE (EFE).  El "encierro" al que nos hemos visto obligados en los hogares por la crisis sanitaria de la COVID-19, una situación ligeramente aliviada ahora con el inicio de la desescalada, ha propiciado en la arquitectura replantearse el diseño de las casas para adecuarlas a posibles futuros confinamientos.

Dos meses metidos entre cuatro paredes han motivado, en muchos casos, un cambio en el uso de las estancias de las viviendas: un comedor convertido en un "gimnasio temporal"; un dormitorio, en un aula online, o una terraza, en una anhelada prolongación del restaurante familiar preferido.

Pero la zona de los domicilios que ha sufrido una verdadera transformación ha sido, sin lugar a dudas, el balcón o la ventana: de ser un espacio secundario o "residual" en las grandes y medianas urbes se ha erigido en un habitáculo de "válvula de escape" e, incluso, en un elemento público muy importante de conexión con los vecinos más próximos.

A partir de ahora, confinamiento y habitabilidad de las viviendas permanecerán unidos en la memoria colectiva de varias generaciones.
 Este contexto alentó al profesor de Erasmus y del Área de Proyectos Arquitectónicos de la Universidad de Alicante (UA), Javier Sánchez Merina, a proponer una revisión de los elementos de la arquitectura para otorgarles nuevas cualidades en un taller online que ha impartido a quince alumnos de Arquitectura de Isla Reunión, departamento de ultramar francés, situado en el Océano Índico.

La idea que se propuso a estos estudiantes está ligada al concepto de arquitectura terapéutica, del que Sánchez Merina es uno de los artífices en España, al ser el arquitecto de la primera casa del mundo diseñada para ayudar a la inserción de un niño autista y construida hace más de un año en plena huerta murciana, en la pedanía de Cabezo de Torres.

Uniendo creatividad, arquitectura y pandemia, los alumnos se distribuyeron en cinco grupos de trabajo y durante casi una semana, debido al confinamiento, usaron sus hogares como "laboratorios" para explorar nuevas posibilidades de cinco elementos arquitectónicos: la pared, el suelo, el techo, la ventana y el balcón, según ha explicado Sánchez Merina, en una conversación telefónica con Efe.

Algunos de sus trabajos han sido presentados en vídeos disponibles en Youtube y todas las propuestas de los estudiantes han sido valoradas por 32 profesores y expertos de los cinco continentes, que fueron invitados y reunidos de manera telemática por Sánchez Merina, dentro de una iniciativa de supervisión docente considerada pionera en este ámbito de la arquitectura.

Sánchez Merina no oculta su fascinación por el resultado de los proyectos expuestos por los universitarios, al ofrecer innovadoras e imaginativas soluciones para estos elementos de las viviendas en tiempo de pandemia y siendo ellos mismos sus usuarios.

Diseñar un modelo de techo para recuperar y almacenar, como una especie de biblioteca, los sueños al despertarnos, dotar al suelo de una flexibilidad de dos milímetros, como si fuera un colchón viscoelástico, para sentirnos cómodos al sentarnos o tumbarnos en él o modelar paredes basadas en el origami o papiroflexia (arte del plegado del papel) para ganar espacio son algunas de sus propuestas.

Según Sánchez Merina, "ha sido una experiencia muy terapéutica para los estudiantes. Hay que ir trabajando en sus conceptos, pero se pueden materializar" en un futuro, ha apuntado.

"Lo cierto es que la arquitectura ha ido evolucionando a lo largo de la historia" en función de las circunstancias del momento, ha subrayado este profesor. "Así, en Islandia, las casas de la época de los vikingos eran de reducidas dimensiones, puesto que carecían de grandes vigas de madera porque este material lo habían gastado para construir sus barcos" (los drakkar y los snekkar), ha revelado.

Por ello, su mobiliario era multiuso (la cama se podría plegar y convertirse en un sillón) y la sala, flexible (se empleaba no solo como comedor, sino también como dormitorio y sala de juegos).
 Quizás este ejemplo de la historia lo tengamos ahora más cerca de lo que pensamos y pueda servir de base para adecuar nuestras viviendas a las actuales y futuras necesidades. 

Noticias relacionadas

next